La Vida Sigue Igual

Cada vez más la mentira y la hipocresía tienen el valor más ínfimo. La profesión política, tan preciosa y llena de moralidad y humanidad, se arrastra por los suelos buscando y olisqueando cualquier moneda de oro, recordándonos a uno de los clásicos de la literatura de nuestro país, donde un ciego recuerda a un pequeño Lázaro que «más da el duro que el desnudo»; cada cual busca su aprovechamiento sin pensar en los otros.

Como siempre se ha dicho, la historia esta obligada a repetirse, y parece que el italiano Maquiavelo con su libro “El Príncipe”, sobrevuela nuestra sociedad con sus ideas tan macabras e inmorales, colándose en las distintas Cámaras y sedes de partidos políticos donde se rifan con juegos de azar nuestras propias vestiduras.

Ante todo este panorama que huele a rancio y ruin, se divisa nuevas generaciones que pueden traer ideas más indecentes que podríamos llamar señores feudales 2.0 o la única esperanza de un oficio sinónimo de servidumbre y honestidad, palabras cuyas conciencias con cargos en nuestro sistema de gobierno se han olvidado, intentando llevar a la normalidad adjetivos que prefiero no pronunciar, y más con la tristeza que me produce al estar tan presentes en nuestro día a día.

Un País con una Bandera

Érase una vez, la historia de un país que poseía una bandera, la cual todos amaban fuesen de la ideología que fuesen. Todos pensaban en distintos modelos de gobierno, ideas, pensamientos, pero fuese cual fuese, todos tenían un punto común, querían su bandera.

A lo largo de toda su historia, este país, vivió distintas etapas, cada una con su modelo de gobierno, idea y pensamiento. En cada uno de estos periodos hubo penurias y malos momentos, donde incluso sus dramaturgos plasmaban en versos el dolor que sentían por su país. Pero no todos los momentos tuvieron como protagonista la tristeza, ya que también vivieron etapas felices. Durante todo este tiempo, este país siempre tenía presente su bandera, la cual querían por representar su tierra, en la que nacieron.

Todo parecía seguir igual en este país, nadie auguraba lo que podía llegar a ocurrir en este tranquilo lugar. La maldad y la desolación se iban hacer presentes, la guerra entre hermanos comenzaba. A partir de este momento los cielos nunca volvieron a ser celestes, el sol desapareció, y este país y su bandera nunca volvieron a ser el mismo.

La represión, la censura, y la sangre se derramaron haciendo que este país no quisiera nunca más a su bandera, y los que la querían, eran denostados por recordar esa época que nadie quería mencionar.

La maldad y la desolación murió, y este país comenzó a ver el sol, los cielos volvieron a ser celestes y el amor entre hermanos perdono tanta sangre derramada, pero ¿qué paso con su bandera? ¿Les suena esta historia?

Este país cambió, pero su bandera no volvió a ser la misma, y tras 43 años cada vez que se nombra o se ondea en la calle todos recuerdan aquellas fechas. Y solo el deporte ha sido capaz de hacer olvidar aquella etapa negra. Tras tantos años ¿Por qué todo sigue igual?

Manuel Azaña. Presidente de la Segunda República

Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no que no os importe España. El sentido de la Patria no es un mito.

¿Qué es Verdad o Mentira

¿Todo lo que nos dicen es verdad? ¿Nos creemos todo lo que nos cuentan? Durante esta semana el debate sobre la actualidad ha venido hasta el sur. Andalucía, ha sido la Comunidad Autónoma protagonista tras los sorprendentes resultados en las elecciones del 2 de diciembre. En ellas, los socialistas tras 40 años de gobierno perdían su feudo más querido, los ERE, los Cursos de Formación, son algunos casos de corrupción que han llegado a sentar en el banquillo de los acusados a los dos últimos expresidentes de la Junta de la Andalucía. La izquierda se tambalea, mientras la derecha resurge, con la entrada al Parlamento Andaluz de VOX, la derecha radical, como han definido algunos expertos o catedráticos en política o derecho en distintos medios como El País.

VOX se convertía en el foco mediático en todos los medios, redes y conversaciones. De nada más se hablaba en todos los rincones de nuestro país, la Agenda Setting había realizado su trabajo, y se preguntarán de qué se trata este término.  Según Donald L. Shaw, profesor norteamericano de la Escuela de Periodismo y Comunicación de Masas de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, sostiene que «como consecuencia de la acción de los periódicos, de la televisión y de los demás medios de información, el público es consciente o ignora, presta atención o descuida, enfatiza o pasa por alto, elementos específicos de los escenarios. Es decir, los medios de comunicación tienen el poder de que en cada lugar del mundo el tema de conversación sea el que ellos quieren.

Un ejemplo de cómo funciona esta agenda setting lo hemos podido observar esta semana. ¿Quién no hablado de VOX o de su programa electoral?, pero poco se ha hablado de que casi 3,5 millones  de los Andaluces no decidieron ir a las urnas, sea por el motivo que sea. A esto se le suma la infoxicación, es decir, recibimos durante el día millones de informaciones. Todo esto es aprovechado por todos los poderes quienes también saben que somos capaces de creernos todo lo que nos ponen por delante, y debido a esa infoxicación no somos capaces de llegar a preguntarnos, ¿Es verdad todo lo que nos cuentan?

Actualmente este efecto llega a extrapolarse hasta las redes donde cada día vemos muchísima información, incluso llegando a convertirse en el escaparate de mentiras y manipulaciones. Todos nos creemos todo, incluso fotos que nadie sabe de dónde vienen y que finalidad tienen, las cuales con un mensaje son capaces de cambiar el pensamiento, ideología o actitud de cualquier persona.

Parece una contradicción que ocurra este tipo de desinformación en la era de la información, donde a través de un clic podemos consultar cualquier noticia. Ya lo decían los antiguos sabios, el camino más fácil no es siempre el mejor. Busquen la verdad periodística, y ya saben, de lo que os digan no os creáis nada y de lo que veáis creeros la mitad.

La Fiesta de la Democracia

2 de Diciembre de 2018, a tan solo unos días del 40 aniversario de la carta magna de todos los españoles, a los andaluces les toca celebrar la gran fiesta de la democracia, en la que nuestra comunidad elegirá al partido que presidirá durante 4 años el parlamento andaluz.

En una época, donde más dudas recaen sobre este sistema de gobierno que tenemos en nuestro país y la labor de los distintos partidos políticos, me gustaría regresar a los años donde nuestros padres y abuelos eran perseguidos por hablar de ideologías políticas, aquella época, donde la principal cabeza de la iglesia católica española era recibido en un funeral a gritos de  “Tarancón al Paredón”  por la calles de Madrid, aquel tiempo, donde tantísimos ciudadanos españoles no sabían que era una jornada de reflexión, y menos aún, el olor a sobres blancos y urnas llenas de libertad.

Estos relatos que a muchos nos parece imposible se vivieron en los años 60 y 70 de nuestro país. Pero también esos padres y abuelos que masticaron la dictadura y aquellos años tan duros, utilizaron su valentía para vivir una época donde cada día se soñaba con una palabra: DEMOCRACIA.

Tras tanto tiempo de opresión, España tenía la oportunidad de probar el sabor de la libertad. Muchas dificultades se vivieron por el camino, la matanza de atocha, los asesinatos de la banda terrorista ETA o el 23F, pero finalmente nada ni nadie pudo con la voz de un pueblo y la labor y reconciliación de tantos hombres y mujeres fueran de la ideología que fuesen porque solo tenían un fin, la tolerancia, el pluralismo, los derechos, deberes y obligaciones entre otros.

¿Qué ha pasado de aquellos años hasta la actualidad? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Qué le pasa a la política? Buceando en los últimos galardonados de los prestigiosos Premios Ondas, el mejor programa emitido por emisoras o cadenas no nacionales es el documental, Los Hombres del silencio. Historia de un Acuerdo. En él se cuenta todo lo vivido en el gobierno de Adolfo Suárez con la instauración de la Generalitat de Cataluña con el presidente Josep Tarradellas. A través de lo audiovisual podemos observar esa visión de estado e inteligencia que hicieron posible la transición de un país. ¿Por qué hemos cambiado tanto?

Ya sabemos que nadie es perfecto, y a través de esta reflexión no quiero idealizar aquellos años que muchos han catalogado como una de las etapas más complicadas de España. Porque también aquellos políticos cometieron errores. Pero actualmente tras tanto tiempo de lucha, ya van más de 40 años de libertad, y tenemos que seguir peleando por ella, y votar, sí, votar. Aunque no sepamos el color del sobre, nuestro deber es ir a las urnas y con nuestra voz decirles que estamos hartos de toda la situación que vivimos, donde solo brilla la hipocresía, insensatez y sobre todo la falta de humanidad. Hagamos igual que en aquellos años que no quedaron tan lejos, y utilicemos la historia para no repetir lo malo pero quedarnos con lo bueno, porque nosotros somos los únicos que podemos traer del pasado el consenso, solidaridad, la tolerancia y el bienestar de todos.