La Vida Sigue Igual

Cada vez más la mentira y la hipocresía tienen el valor más ínfimo. La profesión política, tan preciosa y llena de moralidad y humanidad, se arrastra por los suelos buscando y olisqueando cualquier moneda de oro, recordándonos a uno de los clásicos de la literatura de nuestro país, donde un ciego recuerda a un pequeño Lázaro que «más da el duro que el desnudo»; cada cual busca su aprovechamiento sin pensar en los otros.

Como siempre se ha dicho, la historia esta obligada a repetirse, y parece que el italiano Maquiavelo con su libro “El Príncipe”, sobrevuela nuestra sociedad con sus ideas tan macabras e inmorales, colándose en las distintas Cámaras y sedes de partidos políticos donde se rifan con juegos de azar nuestras propias vestiduras.

Ante todo este panorama que huele a rancio y ruin, se divisa nuevas generaciones que pueden traer ideas más indecentes que podríamos llamar señores feudales 2.0 o la única esperanza de un oficio sinónimo de servidumbre y honestidad, palabras cuyas conciencias con cargos en nuestro sistema de gobierno se han olvidado, intentando llevar a la normalidad adjetivos que prefiero no pronunciar, y más con la tristeza que me produce al estar tan presentes en nuestro día a día.